“Never So Alone” reviewed by Hawai

Never So Alone
“Simon Whetham ha estado capturando y componiendo casi principalmente con field recordings desde que tomó parte en un viaje de investigación a Islandia en 2005”. Desde entonces no ha hecho más que explorar las distintas posibilidades de las grabaciones recogidas en la naturaleza, recopilando incesantemente sonidos vivos y trasladándolos a innumerables registros a lo largo del mundo y a lo largo de diversas plataformas –Entr’acte, Trente Oiseaux, Gruenrekorder, Install, Auf Afwegen, CONV, 1000füssler, Dragon’s Eye, Crónica–. Esta última parece ser el lugar adecuado para presentar estas grabaciones, mismo sitio que ha albergado a, entre otros, Marc Behrens –recién el mes pasado revisamos “Queendom Maybe Rise” (Crónica, 2013) [257].

En el año 2010, una enorme erupción del volcán Eyjafjallajökull en Islandia provocó que por largo tiempo el espacio aéreo europeo estuviera cerrado. Como consecuencia de ello, la estadía de Simon en Lisboa se extendió más allá de lo programado, tiempo en el que “exploró las sonoridades de la ciudad y el campo que la rodea, usando varios de los micrófonos que el emplea en su trabajo”. Un accidente, que en realidad no es más que acto propio de la naturaleza y su constante movimiento tectónico provocaron que el artista sonoro inglés cogiera sus herramientas y se dedicara a inmiscuirse en la ciudad y el ruido que de ella emana. “Never So Alone” es un trabajo extenso –siete piezas que casi completan los ochenta minutos que tiene como límite el CD que lo contiene–, que se prolonga casi hasta más allá de sus propios límites. No existe en el una línea clara, más que el recorrido libre por los espacios de una ciudad y sus alrededores. Desde el silencio más calmo hasta el ruido acuático, uno se interna en un viaje desconocido por los sitios jamás escuchados, esos que la vista impide oír. Normalmente son sonidos recogidos en la soledad, sin la interrupción humana. Quizás de ahí provenga su título. Cuando nadie habla, cuando todo esta quieto, aparece Whetham y sus micrófonos para captar la vida subterránea, el mundo que ha decidido separarse del hombre por voluntad propia, huyendo de su hambre incontenible. Los diecisiete minutos de “Inertia, Rising” transcurren espaciados desde lo oculto, como una enorme brisa que lentamente avanza sobre nuestras espaldas. El hielo se percibe cercano y se pueden ver las olas frías cubriendo el cielo infinito, solo interrumpidas por el canto de unas aves en voz baja. “Además de un micrófono de cañón Sennheiser y dos micrófonos lavalier Tram, que captan sonidos ambientales que cualquier oído humano puede escuchar, Simon utiliza micrófonos de contacto e hidrófonos para exponer las vibraciones sonoras que viajan a través de los objetos a una pastilla electromagnética y un receptor de radio”. Aproximándose aún más a lo imperceptible, Simon rescata la música que fluye bajo el suelo, bajo el nivel del mar. “A Metallic Aftertaste” continúa por los reductos helados, tanto como el metal expuesto al viento, que es a lo que se asemejan estos minutos en el campo de acero y su óxido. “(Interlude, The Suspension Of Time)”, el primero de los dos intermedios responde al viento soplando entre las campanas al aire, los cantos encontrados luego de este trayecto y descanso solitario. “Shifting” sigue la ruta de la desviación metálica hacia los terrenos donde mejor uno se logra sentir, el de la placidez ambiental parcialmente humedecida con gotas de lluvia o cualquier sonido que provenga del agua. Se puede escuchar una nota prolongada, sostenida mientras una cascada decora la amplitud que se propaga sobre el suelo ancho. El ascenso continúa con “A Little Faith”, otros dieciocho minutos que parten de sonidos indeterminados, pero cuando traspasa su primer tercio se dirige hasta los bordes del océano transparente. Aire frío infiltrándose en medio de los pequeños espacios, absorbiendo todo a su alrededor. Paisajes emotivos que se apoderan de la geografía que no logra describir el ruido que envuelve los oídos. El lado más áspero de esta pieza logra transmitirse al segundo intermedio, “(Interlude, Lifesigns/Ashcloud)”, o los sonidos al interior del mar. Señales de vida submarina que se recuestan sobre las plácida arenas. Voces de personas finalmente se oyen, en “Accentuate The Positive”. Electrónica estática entre medio de la fauna silvestre del campo, formando un hermoso contraste de sensaciones. Son registros recopilados tal como estos se desplazan sobre la atmósfera, pero en esto también hay música que de entre la cartografía real, particularmente en estos momentos finales.

“Los materiales sonoros reunidos en Lisboa permanecieron intactos/ inéditos por un rato después que visité la ciudad. Las emociones estaban confusas y las situaciones estaban cambiando para siempre. El trabajo comenzó con estos materiales como un escape catártico, uno que ayudara en el proceso curativo”. Contemplando el paisaje desde la soledad inherente a los artistas cuya vida transcurre entre parajes deshabitados y corrientes de mar helado, “Never So Alone” esconde entre sus grabaciones de campo la melancolía del aislamiento externo que es también la tristeza interior.

via Hawai